Puede venir envuelto en palabras agresivas, comentarios irónicos o gestos de fastidio.
También se esconde en los silencios, en las bajadas de ojos y las malas caras.
El desprecio es una emoción fea que sufrimos todos en algún momento de nuestras vidas.
Para no dejarnos vencer por estas energías negativas, debemos aprender a no reaccionar y tener bien en claro que no es nuestro problema sino del agresor.
Para no dejarnos vencer por estas energías negativas, debemos aprender a no reaccionar y tener bien en claro que no es nuestro problema sino del agresor.
Lo mejor es ignorar a esas personas.







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